domingo, 24 de mayo de 2009

“Walk what you talk”,

La congruencia es la sensación de coherencia, de certidumbre, cuando nuestras partes internas estan alineadas hacia un mismo objetivo, que todos nuestros "yoes" estan de acuerdo. “Walk what you talk”. La gente que más he querido y he admirado, es justamente la que ha sido más congruente.

Un día, decidí cerrar el cuarto y apagar la luz, dentro estaban todas... tenían distintas edades: unas lloraban, otras reían a carcajadas, otras contemplaban algo por la no-ventana.

Había una pequeña que jugaba con su juego de química, moría por entrar a secundaria y ponerse una bata blanca, entrar al laboratorio que olía a alguna substancia rara y tenía matraces, tubos de ensayo, mecheros y animales disecados.

Otra más pequeña aún, tenía los brazos extendidos, esperaba volteando hacia arriba que alguno de sus papás la tomara entre sus brazos, a ver si así dejaban de discutir.

Una escuchaba embelesada historias sobre vampiros, sobre filosofía y directores de cine.

Otra estaba en el rincón con la cara vuelta hacia la pared, no quería que las demás la miraran, "mea culpa, mea culpa".

Una estaba en ropa interior de encaje, con medias de red y ligueros, recordando todas las caras, bocas, lenguas, manos, brazos, pies y dedos que la habían recorrido.

Otra hablaba sola, tratando de dar argumentos para auto-convencerse que no era tan malo ser atea.

Había también una que hacía sonreir a todas las personas por donde pasaba, usaba todos sus encantos y la miraban con ternura, no decía groserias, era complaciente, amable y bonita.

Otra tenía una botella de tequila en la mano, un cigarro, no le importaba no dormir solamente hablaba, escuchaba, se reía y esperaba, siempre esperaba.

Una chiquita traía una jeringa en la mano, corría por alcohol, para inyectar a su mamá que estaba tendida en el suelo, recuperándose de un muy bien actuado desmayo.

Una de ellas hablaba con seres imaginarios, se enamoraba y vivía duelos sin funerales.

Otra era independiente, no necesitaba a nadie, tenía dinero en la mano y compraba lo que necesitaba o quería.

Había otras más mayores, había una con un embarazo que se le podía notar a simple vista, otras traían de la mano a uno o dos niños, una estaba vestida de novia, otras estaban completamente solas, escuchando la novena y con un libro en la mano.

Pobrecitas, tan diferentes, no se hablaban entre ellas, solo se comunicaban de alguna manera extraña para armar alguna que otra estrategia de supervivencia. Una noche, me serví un vaso de agua y lo dejé en el buró, me fui a lavar los dientes, no pensaba en nada en particular, solamente quería que ellas desaparecieran, que cerraran los ojos y no existieran más. Les apagué la luz y les cerré la puerta. silencio, un teléfono lejano, un golpe, sangre en la boca, obscuridad de nuevo. Logré mi objetivo, las dejé sin luz, sin vida, al abrir los ojos pude comprobar que estaban todas agonizando, gritando de dolor. Pasó mucho tiempo para que se callaran, para que por fin se fueran, pasó mucho tiempo para que el dolor disminuyera, quería llorarles y no podía, sentía que si una sola lágrima me salía de los ojos, entonces no iba a poder parar jamás. El proceso fue el menos conveniente, lo se, ellas de alguna manera me engañaron para que yo lo hiciera, para que cayera en su trampa.
Ahora puedo decir que me siento más congruente, la incongruencia, el caos, el acorralamiento me llevó a matarlas, aunque casi muero yo en el intento.

3 comentarios:

RED dijo...

Nunca somos todos los personajes que representamos. Es más, somos mucho más que la suma de todos ellos. Son solo eso: personajes que cobran vida a traves de emociones con las que nos sobreidentificamos.
Y el haber identificado todo eso, la tarea hecha que se nota en este escrito, son el unico camino que conozco para poder disolver la multiplicidad y destilar de ahi la materia prima con la que cristalizamos nuestra verdadera identidad: la fuente de la congruencia. Es tan liberador dejar de basar nuestra identidad en solo un puñado de modalidades que adoptamos. Las limitaciones poco a poco se desvanecen.
Y todo ese poder lo traes TU! Ya no cuestionas, HACES! Ya no le das tantas vueltas, ACTUAS! Ya no le piensas, SIENTES! Yu roc.

Zully Ellyane dijo...

A veces es necesario matar a todos nuestros fantasmas antes de que ellos nos maten a nosotros... Es dificíl por que cada uno es una parte muy intima de nuestros deseos y pensamientos.. luchas encarnecidas que en la vida tenemos constantemente... pero aqui seguimos... Espero que la experiencia te haya hecho mejor "guerrera" ... Saludos y grax por visitar mi espacio.. excelente tu bló... ya tienes en mi una seguidora.. besos!

JsLs dijo...

La lucha improcedente de nuestra propia identidad, me gusta sobremanera la representación de las adversidades, que se culminan de momento. Pero porqué extinguir nuestros dolores, la base de lo que somos comparte el placer y dolor, el contraste de blanco no existiría sin un proceder obscuro.

Es por esto mismo, que mencionar diversos elementos que volcaron la congruencia hacia un grado de acorralamiento, torna la historia bastante interesante.

Lo que no comprendo, es porqué haces alución de un ser más congruente, si la incongruencia provaca esto mismo, y más allá de haber crecido mediante el error, siento insatisfecho, el porqué de un ser más congruente por el paso de la trampa.

P.D. El sonido del violín es verdaderamente imponente, creo también, que es mucho más sexy. TheSconek-T me pareció un Apocaliptica a la mexicana, me gustó bastante, me agradó más que Apocaliptica. Saludos!