jueves, 25 de marzo de 2010

Historias de... cronopios y demás!

Estaba con 2 amigas en un antro en cancun, vivimos 3 meses allí, en un verano, nos fuimos solo con el boleto de ida, y buscamos trabajo para sobrevivir y comprar el de regreso. No teníamos para ir a antros y siempre nos las ingeniábamos para entrar. Lo que era realmente una maravilla eso de ir y volver en camión a altas horas de la noche, con ropa pequeña sin preocuparse.

El lugar estaba lleno, una de mis amigas se encontró a un par de amigas fresas de su universidad, ninguna de las 5 podíamos dejar de ver a ese chico, ojos verdes, cabellito un poco largo, playera blanca y pantalones lindos, anillo en el pulgar, vamos... como sacado de una pelicula donde definitivamente era el galan de la historia, ni idea de que nacionalidad era. Entonces, comenzó a bailar... ufff! creo que nunca vi a alguien bailar así, a las presentes se nos subieron los colores al rostro y no podíamos dejar de verlo, incluso la gente a su alrededor volteaba y se quedaba mirando como lo hacia.

Una de las amigas de mi amiga, fue a hablarle al chico, el muy le contestó muy amablemente, yo estaba a unos metros hablando con una amiga. La chica esta insistió por un rato en ligarselo. Pasó un tiempo y de pronto sentí que alguien me habló y vi que era el, no supe que decir!, me preguntó no se que, no lo recuerdo. Le pregunté de donde era, me dijo que italiano, hablabamos obviamente en inglés, en realidad, vivia en Estados Unidos y venía de vacaciones con su familia. No pude evitar decirle que bailaba increible, con lo que respondió que había aprendido a bailar con negros(era de suponerse, tenía todo el ritmo del mundo y se veía sumamente sexy al hacerlo). Me tomó de la mano y me empezó a llevar como nunca nadie lo ha hecho, sonaba música a todo volumen de esas gringadas springbreakeras, hacía un calor infernal y había muchisima gente, la cual, para mí, desapareció al minuto que estaba bailando con el, solo me dejé llevar por las vueltas, me sujetaba por la cintura y estaba sumamente cerquita de el, después de unos minutos me percaté, que la gente había hecho un círculo alrededor de nosotros para observar y era por eso que realmente teníamos espacio para dar vueltas y más vueltas. Sudábamos a chorros y yo simplemente me sentía flotando. El ritmo, el calor, la cercanía, no se si fue a la segunda o tercera canción, cuando simplemente seguimos bailando y teníamos los labios tan cerca que no dudamos un instante en besarnos.

La amiga de mi amiga no me volvió a dirigir la palabra en toda la noche. Bailamos todo el resto de la noche y quedamos de salir al otro día. El me llamaría (no eran muy habituales los celulares, y sólo teníamos uno), pues tenía un amigo que vivía ahi y además de hablar español, conocía Cancun y sabría como llegar por mi a la casa donde estaba viviendo con mis amigas.

Al otro día, estaba en el super, en chanclas y shorts, despeinada. De preonto sonó el cel. de mi amiga... era W. y el amigo que vivía en cancun, me lo comunicaron y me dijo que W. quería invitarme a cenar con sus papás (queee??!, pensé), el amigo me dijo que la cita era en un restaurant que estaba muy cerca del super donde justo estabamos, le dije que si y que me dijera a que hora para vernos ahí. El me dijo: ahorita, te vemos en 5 minutos en la entrada.

Que pena, mis fachas eran las peores! y por spuesto no hubo tiempo de irse a cambiar y arreglar, mi amiga y yo llegamos a una mesa donde estaban el hermano y dos hermanas de W. y sus padres, el amigo de cancun era en realidad un monito que les acababa de vender un tiempo compartido en un hotel de super lujo, el papá era CEO de no se que demonios. Mi amiga y yo nos dedicamos a traducir la carta y explicar la variedad de tacos, recomendar no poner más que unas gotas de las diferentes salsas y demás consejos que se les da a los extranjeros que quieren a toda costa saber en que consiste tanta variedad de tacos. De fondo tocaban trios y mariachis en el lugar. En un momento, pasaron a vender rosas y W. me compró una y me la dió enfrente de toda su familia.

Pasamos unos 4 días juntos, fuimos al Rainforest, a bares, a caminar por la playa, me acompañaba en taxi a la casa y por supuesto pagaba todo (yo no tenía un centavo, trabajaba como entrenadora de delfines y no me habían pagado, comíamos papas y pasta casi todos los días).

Unos días más tarde se fue. Llegando a su casa me envió un mail escrito "en español", también me ponía cosas en italiano, fue el primero de muchos mails, en algunas ocasiones me llamó por teléfono a mi casa.

Yo creo que existe la posibilidad de que haya soñado ese "amor de verano". Pero un día me encontré con una foto (si, si en esas épocas no existían las cámaras digitales), donde estoy en el Rainforest café abrazando a un chico con los ojos verdes más lindos que haya visto jamás.

3 comentarios:

Janus dijo...

Excelente historia que, una vez más, demuestra que tiempos pasados SIEMPRE fueron mejores.

Pequeña Saltamontes dijo...

Órale...

Qué bonita historia.

Este... ¡foto, foto! :P

la MaLquEridA dijo...

¿Y qué?, ¿así terminó todo?, no... debiste buscarlo.



saludos.